Viaje al mundo de las almas.

Viaje al  mundo de las almas.

sábado, 11 de enero de 2014

El Soberano Gothikö en su trono.




Kümarag se recupera y en cubierta de la nave, abraza a su madre luego saluda a la tripulación y a las naves que siguen al Navio Mayor, el que guia y da las órdenes.  Es un galeón de viejas maderas talladas con hermosas imágenes y minúsculos detalles de siluetas de peces, caracolas y también tiene finos detalles de coronas de reyes de paises remotos y planetas perdidos, donde alguna vez hubo vida y quizás todavía existan.
Las velas están algo deterioradas pero conserva la gruesa tela, y la  fuerza para las impetuosas violencias del Cósmos.
Siente el joven Kümarag que tiene fortaleza y quiere explorar  nuevas dimensiones. Sin embargo la nebulosa roja aún cubre los espacios y solo el revoltijo de brumas envuelve la lejanía como advertencia de algun peligro o cambio.
Los cristales aún continuan girando sin peligro por toda la inmensidad.
 Ve a su madre bajando las escaleras con la vestimenta de una princesa ;  el encaje negro de toda la prenda hace resaltar su blanca tez.
Sus cabellos se agitan y el brillo se desplaza con cada mechón. Los brazos están cubiertos por mangas del mismo encaje y enormes vuelos de gasa roja sobresalen en el puño. La cintura está sostenida con rigidez por una faja de terciopelo roja y su Blástula pende de un gancho de oro de una cadena del mismo material, amarrada  al cinturete.
Su escote es bondadoso y deja ver sus pechos ;  los muestra rosados y bellos.
Baja por la escalera y con una mano sostiene su falda del pesado encaje y puede observarse las botas negras y altas con  tacon grueso;   el tacon, tiene adornos de cadenillas haciendo garabatos geométricos.
Ella continua observando y sonriendo le señala la extension del infinito, como queriendo explicar que irán a ese rumbo.
Ella advierte que su hijo  comienza a tiritar y busca desesperada la mirada de Javierus que está en el timón. El le responde, levantando los hombros.
Era sabido que algo suceda . El alimento de Kümarag en su convalecencia , fué sangre y su cuerpo se habituó a beberla.
Elodio sube a suplicarle a Javierus su determinación.
Javierus disfruta observando en esos momentos de tranquilidad, las fogosas nubes que azotan; nebulosas rojizas pero no son peligrosas. Ve que Elodio se acerca agitada, el sabe cual es el motivo.
Elodio le suplica continuar viaje hacia el Planeta Gothikö, donde estan los Maestros. Quizas ellos puedan saber como salvar a Kümarag de dependencia, de alimentarse con sangre.
Javierus sabe que es una buena idea y da la orden de desviar el rumbo de todos navios.
Atras quedan los gritos de los tripulantes de los navios de Oícaro que abandonados a su suerte, desconocen la determinación del Universo , que asi quedaran y en ese mismo instante, como estatuas pero que hieden y emiten sonidos.
Espantosa crueldad del Universo y a la vez perfecta.
Los Navios se dirigen hacia el nuevo destino.
Mientras Kümarag comienza a temblar y el sudor le cubre el cuerpo.
Avanzan las naves y Javierus sabe que es un Planeta Sagrado y que su cercania se hara saber .
Elodio lleva el pergamino con lacre, salvoconducto para poder ingresar.
El sonar de un cuerno, se hace oir y Kümarag sonrie;    cerca del lugar donde estan quienes les señalaron los caminos y le hicieron comprender los sonidos de la vida, los silencios del Universo y el dolor de las aguas.
Murallas elevadas  de grueso cristal cósmico iluminadas que constituyen el Faro Central de esa dimensión.
Centinelas erguidos están por doquier, apuntando con ballestas a todo elemento que se acerque.

 Elodio blande en su mano, el pergamino lacrado.
Este es iluminado desde una torre en el interior de la muralla y comienza a lanzar haces de magnificos colores.
Los Centinelas bajan las ballestas y sus cabezas gachas,  gesto de obediencia y acatamiento.
Elodio , Kümarag y Javierus, bajan de la nave y se dirigen caminando hacia el Portal Mayor.
Este Portal  es de metal Cosmico de color negro  deslumbrante. Atraviesan y el camino conduce hacia un castillo de belleza admirable.
Sus paredes son del mismo material que el Portal Mayor y enormes ventanales resplandecen con las luces del interior.
El color negro predomina en cada detalle. Pero ese color no es el significado de la oscuridad, sino por el contrario,   con sus destellos produce los colores de la eterna libertad ; con vehemencia, con espiritu excelso;  los filtra transformando en una eternidad de diafanos colores , porque el color negro absorbe la perpetuidad.
La infinitud de las gamas de colores, el ojo humano no las conoce.
El Planeta Gothikö es un sitio donde se crea , se muta y transforma.
Estan ahora frente al Portal Mayor y se abre dejando salir luces desde su interior. Se puede observar el acercamiento de seres vestidos de largas tunicas negras ,de telas suntuosas bordadas lujosamente en hilos de plata y pedrerio. Sus manos tienen anillos que cubren en la totalidad cada dedo y sus cabezas tiene unas capuchas de la misma tela de las tojas y estan forradas en brillante tela color rojo.
Cuando estan 7 de ellos frente a Elodio, Kümarag y Javierus, inclinan sus cabezas y con una mano descubren sus cabezas y es algo tan maravilloso contemplar los largos cabellos negros y relucientes como soles.
En el pecho de cada uno de ellos, penden gruesas cadenas de plata con escudos de extraños signos cosmicos. En el centro de cada escudo, se puede observar una gran estrella color rojo facetada que despiden chispazos diáfanos.
Levantan sus manos y las apoyan en el hombro de cada visitante y les hacen una seña conduciendolos al interior del Castillo.
Kümarag esta familiarizado con ellos y con todo lo que ahora lo rodea.
Elodio está fascinada con el resplendor y todo lo que su mirada puede abarcar.
Javierus, conoce este Planeta porque navegó por sus cercanías. No le era desconocido. 
Están ahora frente a un descomunal trono donde la figura alta de un personaje se destaca y si bien esta sentada, puede verse que es de gran altura.
Es el Soberano, el que domina todo el Cosmos Gothikö.
El gran Trono, es de piedra negra , enteramente tallado . El piso de todo el castillo en del mismo color negro pero transparente , pueden verse luces que se transmiten desde abajo.
Luces que tiene movimiento oscilante.
El Soberano,es un  hombre de rasgos bellos, perfectos; su larga cabellera negra se destaca por el brillo del negro azabache con reflejos azules.
Sobre su cabeza sostiene una corona también en metal muy liviano, color negra y pedrería en forma de gotas de sangre.
Kümarag corre a sus brazos y el Soberano lo recibe abriendo y con fuerza lo abraza.
Luego coloca sus manos sobre los hombros y lo mira a los ojos, como queriendo escuadriñar la profundidad del alma. 


Continúa  en el Próximo Capítulo, en breve.
Eloisaodiosa.



jueves, 9 de enero de 2014

Vampiros en el Cósmos.

El cuerpo de Kümarag descansa en la litera de la nave de Javierus.
Elodio encuentra repara para su mente, en la cubierta del galeón y con la mirada perdida. Su mente divaga y Javierus se acerca para interrogar esa actitud de tristeza.
Ella levanta su mirada y le sonrie.
Mientras en el Universo, destellos y fulgores se desencadenan con fiereza y estruendos en las descargas eléctricas.
Se pueden oir el chirriar de las viejas maderas de los navios.
Viejas maderas, eternas y sin olvido porque tienen pasajeros errantes con destinos eslabonados y caminos encontrados.
Se puede observar las naves de Oícaro chirrian, crujen sobre el estatico espacio y se inclinan de un lado al otro..............
Este Capítulo se denomina " el Oráculo del Cósmos.
Por favor, queridos lectores, este capítulo es importante , porque es el eslabón que se encadena , se vincula con el próximo capitulo de "Vámpiros en el Cósmos"
.

En breves momentos...


miércoles, 8 de enero de 2014

El Oráculo del Cosmos


El cuerpo de Kümarag descansa en la litera de la nave de Javierus.
Elodio encuentra reparo para su mente , en cubierta, con la mirada perdida y Javierus se acerca para interrogar esa actitud de tristeza.
Ella levanta sus ojos y sonrie. El Universo  con claridades y  fulgores que espontaneamente aparecen y luego se alejan con ruidos; se escuchan los susurros de las maderas de los navios.
Viejas maderas, eternas y sin olvido porque tienen pasajeros errantes con destinos eslabonados y caminos encontrados.
Se puede observar que las naves de Oícaro chirrian sobre el espacio y se inclinan de un lado al otro.
Los fulgores de terribles lineas electricas iluminan el Cosmos. Se puede observar un desequilibrio en tantas naves que hasta hace momentos atrás, solo presagiaban derrotas para enemigos que 
sus mentes fabricaban.
Esa dotacion de hombres se retuercen y sus cuerpos adquieren apariencia de fustigados y convulsionados emiten groseros aullidos imitando ronquidos de bestias , de animales salvajes.
El aspecto de estas barbaras bestias, ahora destrozan los galeones, se despedazan a si mismos, se engullen unos a otros.
Oícaro ve el desastre acumulado en lo que alguna vez fueron seres y sin recuperar aun el embrollo en su interior,comienza a sentir su aniquilamiento.
Los cristales formados en el Universo , en las inmediaciones, enfiladas, sus puntas como lanzas  vibran y mantienen equilibrio punzante.
Oícaro quiere huir y esta acorralado por su propia gente que espera ansiosa por desmembrar el cuerpo del que alguna vez, fuera su lider.
Ahora solo son harapos arrugados, macilenta carne.
La robustez bajo su rica vestimenta, ahora andrajos, siempre tuvo un aspecto exaltado., entusiasta y en este momento es una piltrafa.
En su mente se abre la idea del suicidio y como intuyendo, los cristales disparan con fiereza sus puntas, atravesando su cuerpo en mil fragmentos que se diluyen en trozos por el espacio.
Todos esas galeras comienzan haciendo remolino en el mismo espacio, ocasionando ventiscas rojizas por la sangre de Kümarag derramada. 
La Copa se ha convertido en trizas y la sangre en cristales que se multiplican .

Las gotas de sangre derramadas se han convertido en infinitos cristales que zumban como lanzas sobre los galeones de Oícaro, que su cuerpo ha sido fragmentado por las puntas de las lanzas de cristal rojo.
Mientras tanto la tripulacion de Javierus observa la furia de una tormenta roja que sopla vientos rojizos y lluvia color rojo sangre.

Mientras tanto, la palida Elodio, yace sobre la cubierta del galeon y Javierus puede observar su nerviosismo y abruptamente se levanta y corre donde se halla su amado hijo.
Instantes más tarde, vuelve a cubierta y así continua todas estas escenas que a Javierus le intriga. En un momento le continua silenciosamente los pasos de Elodio y observa a cierta distancia la accion de Elodio, de tomar su Blástula e inferirse una herida en su brazo dejando salir a borbotones la sangre y depositando cada gota en la boca de Kümarag, quien sigue dormido pero muy débil.
 
 Ha perdido mucha sangre en la tortura inferida por Oícaro y ella flagela su cuerpo para entregarle su sangre al ser de sus entrañas.
Javierus no quiere interrumpir este valeroso acto de Elodio y vuelve a su puesto de mando en la cubierta del galeón.
Son muchas las idas y venidas de Elodio y ahora su palidez realmente preocupa a Javierus.
Pero ella esta resuelta a dar hasta su última gota de sangre por la vida de su hijo.
 Sin embargo, Javierus la detiene y con lentitud le comunica que  ella está débil y que el sabe que está dando la vida por su hijo.
Kümarag  , solo se alimentara con sangre y la tuya no basta.
Tenemos enemigos frente a nuestra nave. Ellos querran entregar víctimas para negociar sus vidas.
Acepta y salva tu vida y la de tu hijo.
Elodio acepta y nuevamente su cuerpo se cubre de metal, plata bruñida que ajusta su cuerpo en los lugares donde sus curvas son exuberantes.
El casco esta cerrado, listo para guarecer su rostro ante cualquier lanzamiento de armas o catapultas.
La cota de malla metálica, cubre parte de su cabeza y cuello y cae unos centímetros sobre sus hombros.
El peto tiene un grabado de un artesano platero en Venecia, que regalo ese trabajo en admiración por su belleza y valentía. La letra , inicial de su nombre se luce por el delicado arte del artesano. Esa letra es Oro, metal sagrado del Cósmos.
Su coraza protege su pecho y piernas de metal llegan hasta sus pies; el metal cubre casi totalmente el cuerpo. 
Un silbido sale de su boca y Arcàpholus emerge de alguna dimensión , al llamado de su ama.

Elodio es bajado por dos tripulantes del navio y sus botas de metal, pisan el infinito, el espacio como si este fuera vidriado.
Todo esta cubierto por una roja nebulosa que atraviesa Elodio en busca de alguna víctima.
Al acercarse a los crujientes navios, destrozados de Oícaro, cientos de manos salen de todo indicio de los que fueran alguna vez, veloces naves que circundaban los espacios blandiendo la maldad como estandarte.
Esas manos eran para Elodio la imagen de Kümarag en la necesidad de alimentarlo.
Haciendo señas, estimula el pensamiento en el adversario, de que será perdonado.
Ella se desliza nuevamente entre la nebulosa roja y se  pierden en esa borrasca de nubes y ventiscas. Nadie los puede ver, ni Javierus, ni la tripulacion de las naves de Oícaro, ahora muerto.
Ella se da vuelta y empuña su espada, y con fiereza la ensarta en el cuerpo del condenado que camina confiado trás Elodio.
Su cuerpo atravesado por la Blástula se desangra y Elodio junta en una pequeña vasija que lleva maniatada a su cintura, toda la sangre posible.
El cuerpo se va disgregando y desapareciendo en la nebulosa.
Camina Elodio y lleva a su hijo, el fresco y tibio liquido, con el que salva la vida.

El Oráculo y el Ojo del Cosmos comienzan a trabajar.
 
Eloisa Benitez Millan

lunes, 6 de enero de 2014

Terror y sangre, el ataque de Elodio.



Puede Elodio visualizar e intuye que aquel cuerpo colgado boca abajo y sangrando es el de su hijo.
Pudo llegar hasta ese infinito, por los fulgores  codificados del Sello del Universo; pergamino entregado por el Anciano antes de su viaje a la busqueda de su hijo.
Siente en sus entrañas, los mismos dolores del momento del parto , bajo las aguas en Venecia.
El dolor acelera su pulso y ensancha los suspiros que ahora está ahogando el grito;  sabe que  debe controlar el impulso pero no  su instinto.
Oícaro bajo los consejos de Rakabrül, coloca una Copa de Cristal bajo el cuerpo de Kümarag y allí se están vertiendo gota a gota, el líquido sagrado de su cuerpo torturado.
Pero Oícaro no prevee que los destellos son cristales que se filtran a traves de la sangre y se duplican; este  efecto tambien lanza al Universo llamaradas de color rojo, símbolo sagrado del Cosmos.
No cuenta el tiempo aqui, porque todo es instantaneo sin los efectos de la nada.
El Cosmos revela ahora varios colores que enfurecen la perfecta organización.
Oícaro asombrado destila temor y su aguijon sale a la superficie de su máscara.
Se desliza Elodio hacia el Galeón de Oícaro. Su pequeño cuerpo, ahora cubierto de una coraza de plata bruñida. El casco cubre su rostro y en su mano lleva la Blástula que empuña con odio.
Avanza decidida a recuperar a su hijo. Nada ni nadie podrá cruzarse en su camino.
Su rostro no puede visualizarse, está cubierto.
El sudor empapa su sedosa piel ahora cubierta de metales. Sus hombros, pequeñas manzanas perfectas, son ahora descomunales formas amenazadoras.
Sus manos cubiertas por guanteletes mantienen firmeza y su mano derecha empuña la Blástula.
Oicaro en la cubierta de su Galeón, presiente que el rojizo que va cubriendo todas las distancias del Universo, no trae buenas consideraciones a su intención de batallar cuerpo a cuerpo con Elodio.
Verla sufrir por el momento es su gran goce, pero en instantes se tornara contra el.
Rakabrül, sabe que la sangre en una copa de cristal se refleja hacia todas las distancias del Universo, porque su intencion de engañar a Oícaro es para salir de su presidio que es el casco donde lo tiene preso Oícaro desde el dia que le quitó la libertad y el cuerpo y lo degolló. En su juramento está que esa pieza no tendria jamas libertad. También se equivoca Oícaro, presa su alma siempre de decisiones que solo tienen fundamento en la parte más servil del espiritu y es claudicar ante los vicios.
 El cuerpo de su amado hijo, está boca abajo, desangrandose. Esa inmensa copa esta por desbordar el sagrado líquido ,con elasticidad increible a pesar de su coraza de metal , se encarama por las cadenas en que se halla el ancla; sube y busca con el alma atormentada a su hijo. Oícaro observa desde el puente de mando y nada dice. 
Ella se acerca a su hijo y comienza a hablarle acercandose a su rostro al que besa con profundo amor. 
Oícaro no comprende porque ella no pierde fuerzas al ver la sangre de su hijo a sus pies. Rakabrül le había confiado con certeza la actitud de que toda madre debilita sus fuerzas e instinto al ver sangre de su propia sangre.
Sin el casco y acariciando el rostro de su hijo no puede su ser aceptar la muerte de su carne.
Corta con su Blástula,las sogas de las manos y pies, amarrados  con tanta crueldad que sus manos y tobillos está su piel cortada con profundidad, casi llegando al hueso.
Kümarag tiene los ojos cerrados, pero en un instante los abre intuyendo la presencia de su amada madre y le dice casi sin fuerzas.- madre, mi sangre es para salvar , no es la muerte quien se apodera de mi, sino la eterna vida...
Pero Elodio está decidida que va a luchar por la vida de su hijo y lo descuelga de tan penosa tortura.
Al caer su cuerpo sobre la cubierta del galeón, se destruye el cristal de la copa y va cubriendo la sangre las maderas de la cubierta.
Elodio toma a su hijo entre sus brazos y lo tiene apretado contra su pecho. Ella ya no tiene la coraza.
Las dimensiones son capaces de sacar o colocar implementos según el pensamiento o actitud . 
Le da calor al cuerpo frio de su hijo y acaricia sus cabellos ensangrentados; toma sus manos y las limpia con su ropaje.
La sangre continua ahora vibrando sonidos y el color rojo domina los cielos e infinitos. La tripulación observa y teme. Con el rostro impávido , Oícaro no tiene palabras pero conserva su sentimiento de venganza  hacia Elodio.
Elodio, va limpiando a su hijo lentamente, hasta dejarlo sin sangre. De sus labios le da de tomar agua en los labios y Kümarag, retorna a la vida.
Ella lo toma en sus brazos y a pesar de su pequeño cuerpo , puede levantarlo como cuando era un niño y lo deposita entre lo más cómodo que encuentra, una pila de sogas del velámen y le dice a los oídos.-  solo unos instantes y no te abandonaré jamás.
Y levantandose a la luz rojiza que domina el espectáculo se avalancha sobre Oícaro que ante tanta inmensa fuerza , percibe que Rakabrül lo ha traicionado pero no tiene tiempo para dar escarmientos y viendo que Elodio empuña su espada con firmeza, y en un espectacular salto están frente uno al otro.
Elodio encuentra impetuosas fuerzas en el fulgor rojizo y por el contrario Oícaro siente temblores y ahora comienza a tener temor. Eso lo invade, porque presiente la muerte, la fuerza de Elodio frente a el y a pesar de su casco, la mirada de ella es fuego.
El retrocede porque el miedo a la muerte es tán poderoso que con ese temblor no puede levantar su espada y dar batalla a Elodio que se avalancha y con certera estocada lo tiene con la espada en el corazón que va hundiendo lentamente.
Oícaro ante la decisión de ella y el temor que lo domina, pierde valor y arrodillando su cuerpo, inclina la cabeza para pedir perdón.
Ella en una grandiosa postura de cuerpo y espada le dice con estas palabras.- tu vida la decide mi hijo, el Rey de los Océanos.
Sin embargo la Blástula de Elodio, ha dejado una profunda herida en el pecho de Oícaro que ahora se e desangra y la tripulación teme ahora quedar sin líder, al verlo sin fuerzas. Nadie toma la decisión de dar ayuda a Oícaro y lo dejan al costado mientras un barullo de pensamientos invaden sus seres ahora debilitados y ante una escena no prevista.
Elodio se  retira dejando el cuerpo de su enemigo y va donde el cuerpo de su amado hijo se encuentra.
Se arrodilla y besa su frente y le pregunta.- que decides amado ser de mis entrañas, perdono la vida de ese vil ser? a lo que contesta Kümarag.- madre no te ensucies las manos con sangre. el ha buscado su propia muerte. Verás eso , yo te lo aseguro, porque lo mas importante es que me has encontrado y yo como hijo que ama a su madre, quiero tenerte por siempre a mi lado; has luchado por los semejantes , has luchado por mi, es hora madre que continues en Venecia ;  yo se que eres una Sirena y que te mutas. Mis maestros en el Planeta Gothikö me han dado las enseñanzas desde tu aparición en otras dimensiones.
Elodio abraza a su hijo y siente que todos los horizontes de tantas inmensidades del Cosmos ahora fluyen dentro de ella.
En esos momentos está Javierus a su lado y varios tripulantes de su nave, da la orden de que levanten el cuerpo del hijo de Elodio y lo transporten a la nave Mayor. Allí va a estar bien cuidado.
Eloisa Benitez Millan